El pasado 18 de octubre se cumplieron once años del brutal asesinato del artista sudafricano Lucky Phillip Dube (1964-2007), más conocido como Lucky Dube. He querido escribir sobre él por considerar que fue uno de los cantantes que mejor supieron cristalizar el descontento social, la crítica al sistema de explotación y de servidumbre imperantes en aquella Sudáfrica del apartheid. Él pertenece a una larga lista de cantantes que usaron su repertorio rebelde para denunciar ese sistema antinatural de discriminación racial como política de Estado. Un hombre que entendió rápidamente que la música Reggae era una de las mejores formas de arrostrar la opresión y de luchar por la unidad y la paz; no solo de su Sudáfrica natal, sino también de toda África. Un modo de hacer música que por un lado, es denuncia y, por otro, un canto a la esperanza. Por eso, todos sus álbumes contienen canciones dedicadas a causas sociales y comprometidas políticamente. Tanto su música como el mensaje de sus canciones han hecho de él un músico entrañable para millones de personas en todo el mundo y ha sido apodado acertadamente como «The african king of reagge». 

Como se puede leer en DotheReggae , su primer trabajo de Reggae fue el «Rastas Never Dies», publicado en 1985, y se convirtió en el primer álbum de reggae que se grabó en Sudáfrica. Debido a la situación política y la censura en los medios controlados por el gobierno, fue prohibido de inmediato. Aunque los críticos tildaron su música como algo simplista, su propuesta y compromiso social atrajeron a muchos fans porque era fácil de asimilar, y rico en su contenido.  La letra de sus canciones está llena de sentido común, por eso, y a pesar del paso del tiempo, sus canciones siguen teniendo un fuerte carácter de actualidad. 

Lucky cultivó el reggae con la imaginación de un poeta, hasta que las estaciones de radio controladas por la censura del gobierno sudafricano se decidieron a convertir a ese original y ecléctico cantante en el primer artista negro en aparecer en sus programas de televisión. 

En 1989, nos presentó su álbum más vendido, Prisoner, con más de un millón de copias vendidas en todo el mundo, un disco que alcanzó el doble platino en los primeros 5 días de su lanzamiento. Tras un montón de conciertos por diferentes continentes, en 1991, Lucky Dube hizo una aparición histórica en el famoso Reggae Sunsplash de Jamaica. Esta fue la primera vez que un artista sudafricano tocaba allí y, sin duda, vio cómo uno de sus mayores sueños se cumplía.

Al regreso fue premiado en Sudáfrica como el mejor vocalista masculino del año en los OKTV Awards. Y posteriormente actúo en el primer festival de reggae que se realizó en su país: el Reggae Strong For Peace; donde resalta su «Peace, perfect peace». Canción emblema de su compromiso sincero por la paz. Más adelante se reúne con el productor y roquero Peter Gabriel para el Real World Recording en Inglaterra. Gabriel lo invitará a compartir escenario en el 10th Anniversary Womad Festival, y juntos interpretan «It’s Not Easy». Una canción poderosa que habla sobre su madre y de las relaciones frustradas.

La música de Lucky es melodiosa y sus canciones de protesta tenían la magia de atraer hasta al más indiferente. Por ejemplo, en «Together as one» («Juntos como uno»), Lucky dice:

  • «En toda mi vida/en toda mi vida/tuve un sueño.
  • Mucha gente odia el apartheid/¿Por qué te gusta a ti?
  • Oye tú, rasta./Oye, europeo, indio.
  • Tenemos que juntarnos como uno/Sin olvidar al japonés».

A lo largo de su carrera grabó 22 álbumes, en un período de 25 años, en los que mezclaba idiomas como el inglés, el zulú o el Afrikáans

Desgraciadamente, durante un intento de robo de su vehículo en la noche del 18 de octubre de 2007, Lucky Dube fue asesinado en el suburbio de Rosettenville, Johannesburgo. Cinco hombres fueron arrestados en relación con el asesinato. Dos de ellos intentaron escapar pero fueron atrapados. Tres fueron juzgados y declarados culpables el 31 de marzo de 2009. Todos condenados a cadena perpetua.

Su asesinato generó una ola de quejas en todo el país. Las emisoras locales denunciaron la falta de control del crimen en el país y su muerte fue condenada con una intensidad nunca antes vista. El ministro sudafricano de cultura llegó a referirse a lo ocurrido en los siguientes términos:

Somos hoy más pobres porque él fue un artista que se comprometió a crear una identidad africana, construyendo un espíritu unificador para una nueva nación y para un mundo nuevo.